La búsqueda (III)

El hombre de hoy suele iniciar la búsqueda de Cristo bien cuando te das de frente con tus límites en la vida —ante una muerte, una enfermedad, una experiencia de desconcierto o de dolor— o bien cuando de Cristo te habla alguien que ya le ha conocido. He contado varias veces la anécdota que viví en torno a los doce o trece años, en clase de Religión:El profesor, con toda su buena intención pero con un día fatal, explicó precisamente el episodio de la Resurrección de Cristo. En un momento dado, yo pensé: “Si esto fuera verdad, este hombre no lo contaría así”. El profesor contaba el acontecimiento más extraño de la Historia del la Humanidad hasta que se inventaron los piercings en los pezones, como si nada, como si hablara de otra cosa. Poneos en situación: si un día un amigo vuestro se pone un aro en la tetilla, vais a casa y lo contáis absolutamente asombrados, gritando, haciendo aspavientos y gestos e intentado señalar como era aquello. ¿Sí o no? Sin embargo, este hombre contaba aquello como al que se le ha perdido un boli. ¡Carlos Arguiñano le pone más ardor al darnos una receta de albondigas con costilla! Si uno ve a mi profe y continuación a Arguiñano, se come las costillas, pero no lo de la Resurrección. ¡Y flipa con lo de la tetilla!

Yo no puedo convencer a nadie, por eso respeto y trato sin vehemencia al que no cree lo de la moda de los piercings ahí. “¿Quien? ¿Ramón, el hijo de Maru? ¡Pero si su padre es Hermano Mayordomo de la Cofradía de la Virgen del Dolor!”. Pues mire, señora, a lo mejor le viene eso, yo qué sé… pero con el mismo respeto trato a los que no creen en el que resucitó. No puedo convencerles, pero sí puedo inducir a su búsqueda, porque yo me lo he encontrado.

Hay gente que me toma por un pobre idiota y otros, sin embargo, dicen: “Te brillan los ojos cuando hablas de él, me empezó a palpitar un poco, mínimanente, el corazón cuando te escuché”. Añadiendo que una cosa no quita la otra, que un pobre imbécil puede haber conocido a Cristo, diré que es verdad: No que sea imbécil, sino que yo, le conocí. Existe y es verdad. No le puedo llevar físicamente a tu casa como puedo llevarme a mí mismo, a mi mujer y a mis hijos para que nos invites a merendar —somos cuatro en total—, pero te puedo hablar de él porque está vivo, muy muy vivo. No hablo de un muerto, sino de un vivo. Para los no creyentes, “el Cielo” es algo así como la estación espacial internacional. Pero Jesús vive, yo le conocí, y le puedo llevar a tu vida sencillamente contándote qué hace Él en la mía. Nada de fuegos artificiales ni trucos de magia de caerte para atrás. Es mucho más grande. Te daré datos de cómo se vive con Él, la próxima semana.

Gospa Arts
Síguenos en

Gospa Arts

Gospa Arts es una Plataforma de evangelización digital de producción y distribución de contenidos católicos escritos y audiovisuales.

Nuestro deseo es ser un altavoz de la evangelización digital del mundo hispanoy ofrecer y compartir proyectos en video de diferentes realidades de la Iglesia, que evangelicen fundamentalmente a través del testimonio cristiano, respondiendo así a la llamada a una Nueva Evangelización.
Gospa Arts
Síguenos en

One reply on “La búsqueda (III)

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *